Tribuna Javier Botella

Y por fin NO llegó la calma

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Tribuna de Javier Botella Franco, portavoz de Unión Portuense

No voy a contar nada nuevo. Javier Bello lleva todo el mandato provocando a base de mentiras, injurias y un falso victimismo cargado de inmoralidad. Todo ello con la complicidad y jaleo del alcalde German Beardo, y David De la Encina cayó en la trampa con, permítanme la expresión, “una ida de olla” que nadie se esperaba del exalcalde.

Ante esta situación vergonzosa y deshonrosa para la ciudad, los actores principales en vez de bajar los humos se han encauzado en una cruzada de acusaciones, denuncias, mentiras y mayor ridículo. Sinceramente me duele más la mediación infantilizada de Mariló Montero entre dos ediles de nuestra ciudad, que la propia tangana del pleno.

Debido a nuestro papel a lo largo del mandato muchos nos han pedido que mediemos en el conflicto, como bien dicta nuestro nombre buscamos la unión de los portuenses por el bien de la ciudad. Un pequeño ejemplo lo dimos en el mismo pleno, como intermediarios entre IU y el gobierno respecto a la moción sobre luces de navidad, buscando siempre lo mejor para los portuenses a través de un debate sano. Obviamente no es lo mismo dialogar con David Calleja y José Luis Bueno que con David De la Encina y Javier Bello.

Y me temo que no ha llegado la calma, y no va a llegar, porque este hecho no ha sido puntual. Muchos veíamos venir este suceso desde hace meses. Es más, ya lo advertí en la primera tribuna que escribí este mandato en julio del 19 “Soy German, adiós”, cuando el alcalde mentía y calumniaba sobre su intento de subida de sueldo. Por cierto, al final consiguió su ansiado incremento salarial.

En esa tribuna solicité al alcalde que rectificara y no arrancase así su mandato, enfrentándose sin necesidad a PSOE y VOX a través de la mentira. Obviamente hizo oídos sordos y comenzó su andadura de manipulación, prepotencia y malas artes que ha perdurado durante todo el mandato. Por ello, ya no cabe mediación, solo caben asumir responsabilidades. O sea, dimisiones o ceses. Y cuanto más tarde Beardo en prescindir de Bello, más peligrará su propia posición.

De la Encina tiene que dimitir, pero por otras razones. Obviamente, por el ridículo y el exabrupto injustificable, pero sobre todo por no haber cumplido su función como supuesto líder de la oposición durante este mandato. La dejadez y las prisas que ahora le entran son las razones que han llevado al exalcalde a cometer semejante error.

 

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